jueves, 18 de noviembre de 2010

La luna sabia


Triste vida la de la luna, condenada a contemplar el mundo cuando duerme. Condenada a ver a la gente de juerga en la noche que la ignora, que no la mira y que no se percatan de que está ahí, observando.
Triste vida la de la luna que contempla, desde lo alto, que cada vez hay menos personas que se paren a ver las estrellas, cada vez menos gente se siente pequeña ante el inmenso manto estrellado donde ella vive.
Triste vida la de la luna…
Triste vida la del sabio, condenado a contemplar la cantidad de cerebros que duermen. Condenado a contemplar una sociedad demacrada, de juerga y cháchara continua que no se percata de nada que no sean ellos mismos. Triste vida la del sabio que contempla, desde lo alto, que cada vez menos personas se paran a preguntarse cosas, a poner interés en algo, cada vez menos gente se siente insignificante ante el inmenso manto del conocimiento, pensando que lo saben todo, pensando que tienen el mundo en sus manos, ignorando que ignoran…
Triste vida la del sabio…

3 comentarios:

  1. Bueno... parece que, por fin, hasta un inútil como yo puede dejar un comentario. He disfrutado mucho con tus textos, Eira. Ojalá pudiera dedicar mucho más tiempo a leer y escuchar, y menos a hablar y daros la paliza con Platón y compañía. No sé dónde te llevará este camino, pero síguelo. Te estaré obervando.

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  2. Qué razón. Cerebros desperdiciados por el mundo con el alcohol, las drogas y los demás vicios estúpidos de la vida. Podría la gente dejar de hacer el tonto y dedicarse a pensar un poco. Utiliza tu cerebro, es lo mejor que tiene cada persona

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  3. Que gran y triste verdad... es una verdadera lastima que haya tanta gente con talento desperdiciado, y mas gente aun que no se interesa por nada mas que por si mismas, siendo tan egoistas y egocentricas... que falta le hace a la sociedad de hoy dia un gran cambio.

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