Miré hacia atrás y horrorizado vi como un lunático disfrazado de mí mismo, totalmente desfigurado, corría hacia a mí enloquecido. Temiendo por mi vida escape tan rápido como pude, hasta encontrar a lo lejos una figura esperanzadora. Apreté el paso mientras le pedía ayuda a gritos. Se giró y asustado por mi aspecto escapó... Juraría que su cara me era familiar, le perseguí para comprobarlo...
martes, 24 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
Por la olvidada sonrisa de un niño…
De lo que no hay duda es que poco a poco estamos destruyendo el mundo y de que nos estamos destruyendo unos a otros y a nosotros mismos...
No nos cansamos de pelear y de discutir, quizás sea para sentirnos mejores con nosotros mismos cuando todo lo demás apesta, quizás para sentirnos más que el de enfrente sabiendo en el fondo que todos somos igual de desgraciados bajo un disimulado manto de manipulaciones y de mentiras al que unos pocos nos someten.
Me anima después de todo poder aun ver la sonrisa de un niño mientras yo me preocupo de estas cosas. Quizás porque él es libre, feliz e inconsciente como absolutamente todos nosotros fuimos alguna vez. Me anima por que al verle es como si no pasase nada, como si todo tarde o temprano fuese a estar bien…
Os haré un regalo:
Si los niños son el futuro, cuidándolos el futuro se muestra con una hermosa sonrisa…
Jamás lo sabrá...
Esta es la historia de un pobre mosquito enamorado de la tenue luz de una bombilla olvidada que asiste cada día a contemplar esa luz radiante, la luz que ilumina su vida. Hasta ahí bien, solo hay un problema: la luz ciega y quema al mosquito, además esa hermosa luz es intangible por lo que el mosquito jamás la conseguirá como suya.
El mosquito sufre y sufre pero aun así continua día tras día muriendo por estar cerca de esa luz, de ese calor, en ese lugar.
¿Qué pensaría esa luz, si las luces tuvieran la facultad de pensar, de ese mosquito que se desvive por ella?
Supongo que es algo que nunca sabremos puesto que la luz no siente ni es consciente de lo que pasa.
Ha pasado el tiempo y el mosquito tiene todas sus patas quemadas de apoyarse en la bombilla por intentar agarrar la luz, sin éxito, lógicamente.
Sus alas se han ido desgastando y también muestra quemaduras en su cara. Los demás mosquitos ahora lo miran con tristeza:
-Pobrecillo -pensaran algunos- podía haber sido como el resto, podía pasar el resto de su vida sin sufrir con demás animales de su especie…
- Hemos de entenderle, está enamorado – pensaran otros.
¿De qué sirve amar a quien jamás te amará, a quien ni siquiera es consciente de todo lo que haces por él?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


