domingo, 21 de noviembre de 2010

Abrí los ojos...


Abrí los ojos.
Desde lo alto podía ver mi reflejo en el mar.
Unas nubes oscuras cubrían el cielo
-Se fuerte, no lo hagas, puedes ser feliz- Trataba una y otra vez de engañarme a mi misma.
La decisión estaba tomada.
No podía parar de pensar ¿que sentirán mis amigos y mi familia cuando se enteren de la noticia?
Después de todo seguro que no les importa.
Volví a mirar hacia abajo.
Esta vez pude contemplar un reflejo de luz bajo mis ojos. Una lagrima.
-No llores, eso es de cobardes- Murmuré, aunque después de todo esas serian las últimas lágrimas sobre mis mejillas.
Tanto tiempo perdido… ¿quién era yo? Tras tantos años, ¿que había conseguido? Nada.
Y lo poco que conseguí lo destruí con mi egoísmo.
Nada valía ya la pena
Me deje caer, dicen que en el ultimo momento de tu vida ves diapositivas de tus momentos.
Es cierto
Vi a todas esas personas que no han dejado de repetirme que no valgo para nada.
No lo niego, gracias a vosotros he tomado una gran decisión.
El mar me arrastra hasta el fondo y la corriente me zarandea de un lado hacia el otro.
Tras el impacto es imposible que yo mueva ninguna extremidad.
Francamente me da lo mismo.
No puedo respirar.
Me estoy ahogando.
Las burbujas ascienden, y con su movimiento se llevan toda esperanza de que yo vuelva.
No puedo abrir los ojos.

2 comentarios:

  1. Esas personas que dicen que no vales nada no saben lo que realmente vales. Todas las personas tenemos un valor, puede ser más grande o más pequeño, pero todos valemos algo

    ResponderEliminar
  2. Nose, no estoy de acuerdo, no todas...

    ResponderEliminar